
Y no, todavía no estoy muerto, pero da bastante yuyu encontrarte con tu tumba en un cementerio... Me sentí un poco como Huckleberry Finn...
Por cierto, fetichistas, aquí tenéis la de Jim Morrison, quien murió a la tierna edad de 27 años (¡felicidades, Maka! Ahora a superar la edad maldita) y cuya tumba sirve ahora de lecho nupcial para que las parejas morbosas bailen sobre ella: